De la empresa “responsable” a la empresa saludable

Dic 02, 2016

Llevo un tiempo alejado del mundo de la responsabilidad “social” de las empresas, porque ya le toca a las nuevas generaciones volver a colocar a la persona donde corresponde y retomar su emocionalidad. Así empezó a finales de los años noventa, pero los babyboomers la hemos llevado al otro extremo y ahora se limita a un conjunto estándares racionales que hacen sonreír a cualquier curioso, sobre todo si es o joven o si está jubilado.

Por ejemplo, me gustaría oír hablar más de que las grandes empresas contribuyen al desarrollo de la sociedad con una parte de sus beneficios y de que pagan a tiempo a sus pequeños proveedores. Y menos, de las bajas tasas de su impuesto sobre sociedades, de sus paraísos fiscales, de sus corruptelas con el sector público o de sus cárteles, que siempre perjudican a los más vulnerables.

El tiempo colocará todo en su sitio en algún momento, porque a esta sociedad ya no hay quien la conozca. No solo electoralmente. Y menos a la del futuro. Es el momento de explorar conexiones improbables para identificar oportunidades relacionando extremos como el energético y tecnológico mundo emprendedor con una sociedad más sabia por su longevidad o con los nuevos movimientos económicos que sitúan a la persona en el centro, espiritualidad y salud a los largo de toda la vida incluidas. Considerando la nueva era de la comunicación.

La economía colaborativa, la economía circular, la del bien común o la silver economy son hoy temas menores para las todopoderosas empresas, que los consideran aún simpáticos movimientos populistas. Siguen durmiendo hasta que un día suenen los despertadores y amanezcan sobresaltadas y sorprendidas.

Pero no culpemos a nadie, porque todo parte a  nivel personal. Siempre es momento de asumir que es mejor escribir nuestras vidas que leer en el periódico otros escriben en nuestro nombre. Porque lo que no hagamos ahora quedará sin hacer. Por ejemplo, es hora de dejar de pensar que el tiempo solo pasa para los demás y que somos los más jóvenes de nuestra quinta. Toca cuidarse día a día desde ya, también en términos de alimentación, salud y ejercicio físico, asumir que no todo depende del sistema público y tomar la iniciativa. Con la ayuda de la tecnología, que abre horizontes. Cuando lo empecemos a hacer será mejor para nosotros, lo irá asumiendo la sociedad y también las empresas. La clave de la gestión del talento o la experiencia como empleado o como cliente no es otra cosa que situar a la persona en el punto central de nuestras vidas y subrayar el ángulo emocional, para todos y a todas las edades. Ser protagonistas es muy saludable, sobre todo cuando se hace en equipo y enriqueciendo el binomio de lo analógico y lo digital. Y la salud parece nuestro bien más preciado.

 

 

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